Lo peor para la autoestima madridista es que Luis Enrique no solo se marchó al club rival, sino que se convirtió en ‘Lucho’, símbolo de un equipo culé que fue precursor del estilo y sistema que luego Messi y compañía llevarían a la excelencia (de hecho, furiaesp.com durante el último tramo de esa etapa soberbia quien dirigía al Barza era el mismo Luis Enrique).